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La Cuarta Pared

Paulo J. Futre

27 Mayo 2017 - 31 Julio 2017

IPSUM presenta La Cuarta Pared, la primera exhibición individual del artista portugués Paulo J. Futre (Madrid, 1989) en la galería. La Cuarta Pared hace referencia a ese metafórico muro invisible que separa a la audiencia de la obra y que se rompe al producir una interacción entre lo representado y el espectador. El artista persigue esa ruptura a través de su obra y plantea una reflexión sobre la degradación de la realidad y la travesía difusa de la realidad física a la especular partiendo del pensamiento de Jean Baudrillard y de su propia experiencia personal. Como hijo de un conocido futbolista, Paulo J. Futre ha estado conviviendo desde niño con una figura paterna presente a partes iguales en la vida real y en los medios de difusión, cromos, camisetas, e incluso videojuegos. Estos últimos son fuente de inspiración e investigación continua para el artista por su contenido interactivo, ya que introducen al espectador de forma activa en el mundo virtual que proponen, al contrario de otros simulacros pasivos como el cine o la televisión.

 

Paulo J. Futre rompe La Cuarta Pared en IPSUM convirtiendo la galería en un espacio ambiguo entre el universo material y virtual y, a los espectadores, en jugadores activos de un mundo hiperreal. Desde la puerta de la galería, saluda a los viandantes y recibe a los visitantes Interfaz (2017), una antigua videoconsola de Nintendo simbólicamente conectada a la realidad. Se trata de una videoconsola desfasada tecnológicamente, al igual que la realidad obsoleta, diluida entre la proliferación masiva de simulacros como, por ejemplo, Narrator 1 (2017). Ésta es una instalación interactiva inspirada en los videojuegos FPS (First Person Shooter), en los que el jugador se sitúa en la posición de quien dispara de forma que parezca que son sus brazos los que sujetan el arma que aparece en la pantalla. Partiendo de esa base, la obra de Paulo J. Futre va más allá hasta llegar a una metalepsis narrativa entre el narrador y la ficción planteada puesto que el espectador-jugador maneja físicamente la pistola y, asimismo, se ve reflejado en el simulacro del personaje al que encarna.

 

Por su parte, Estructura Dramática (2017) es un juego semántico y visual del concepto ´imagen virtual´ desde dos perspectivas distintas. Si bien la acepción más común del término nos remite a una imagen ficticia, desde un enfoque científico como el de la física óptica hablaríamos de la imagen reflejada. En el caso de Estructura Dramática, un videojuego obsoleto inserto entre dos espejos de metacrilato, ambos enfoques convergen y se confunden. En Figura Literaria (2017), una zapatilla de fútbol conectada a un mando de videoconsola, el artista profundiza en esa confusión e hibridación partiendo de su propia trayectoria personal como hijo del futbolista Paulo Futre, y sus vivencias mediáticas conviviendo con la proyección hiperreal de su padre. Por último, Reality Show (2017) es una televisión de tubo catódico desfasada en la que se ha sustituido la pantalla por un espejo. Esta sutil variación permite no sólo introducir al espectador directamente en la ficción a través de su propio reflejo sino también, al descontextualizarla como instalación lumínica, fundirse con el entorno, trascendiendo así su naturaleza obsoleta.